Mostrando entradas con la etiqueta Modernidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Modernidad. Mostrar todas las entradas

martes, 15 de enero de 2008

CHARLES TAYLOR: Fuentes del yo. La construcción de la identidad moderna

TAYLOR, Charles (1989), Fuentes del yo. La construcción de la identidad moderna, trad. de Ana Lizón, Paidós, Barcelona, 1996.
Obra de referencia para muchos sociólogos de la cultura, Fuentes del yo se centra de manera muy especial en la evolución de la personalidad creadora, en su faceta artística –ya sea plástica o, sobre todo, literaria.
Plantea Taylor, filósofo en Oxford y en Montreal, que nuestra contemporaneidad es en todo punto deudora de la Ilustración y del Romanticismo, enormes y multifacéticas transformaciones que "han hecho de nosotros lo que somos" (p. 415): "nuestra vida cultural, las concepciones que tenemos de nosotros mismos, nuestras perspectivas morales siguen desarrollándose en la estela de esos grandes acontecimientos" (p. 415). Es por todo ello que el filósofo se centra en esos períodos de la historia del pensamiento y de la creación en Europa occidental –que son, además, en los que este menda esperaba poder ahondar con la lectura de este grueso ladrillo de más de 600 páginas de densa escritura.
La evolución presentada por Taylor (o en el tramo de esa evolución en la que yo me he centrado, capítulos 17 a 25) viene a referir que la seguridad que ofrecía el pensamiento centrado en la religión se vino en cierto modo abajo con la Ilustración. Esta hizo que fuera la Razón y la conciencia el germen del pensamiento y del conocimiento del mundo. Rousseau recomendaría buscar en la naturaleza las fuentes de la natural benevolencia y de su bondad (el poeta Wordsworth diría que "la mente del hombre es el espejo natural para las cualidades más hermosas y más interesantes de la naturaleza", p. 484). Esa naturaleza inherente al Hombre, era necesario que cada uno la buscara en sí mismo a través de un intenso trabajo de introspección: cada individuo se convertía en una expresión de esa naturaleza secular, que sería una de las principales innovaciones del primer Romanticismo. El arte, a partir de ese momento, se centró en el estudio y explotación de la sensibilidad individual, donde sólo era posible encontrar la expresión de la naturaleza. El arte actual es heredero de esa concepción, gracias a la cual consideramos al artista como una persona dotada de unas especiales características que hacen que su interior, su intimidad y su sensibilidad, sean objeto de nuestra contemplación arrobada. Es el tipo de expresión o de creación epifánica, tal y como la denomina Taylor, fruto de una especial efervescencia del espíritu del artista.
Taylor, al centrarse más en este aspecto que en el de la evolución de la identidad propiamente dicha, cumple a medias las expectativas de quien, como el que esto escribe, se acerca a este título. Tal vez se eche a faltar consideraciones de tipo psicológico, totalmente necesarias para la comprensión total de la identidad moderna. Es en la obra de sociólogos como Giddens, Bourdieu y Bauman donde podremos encontrar una construcción conceptual más amplia, y no sólo referida a los aspectos filosóficos de la modernidad.

martes, 8 de enero de 2008

ANTHONY GIDDENS: Modernidad e identidad del yo. El yo y la sociedad en la época contemporánea

GIDDENS, Anthony (1991), Modernidad e identidad del yo. El yo y la sociedad en la época contemporánea, trad. de José Luis Gil Aristu, Península, Barcelona, 1994.
Grueso volumen del sociólogo británico sobre la búsqueda de la identidad personal por parte del individuo de las sociedades contamporáneas. Profusamente apoyado por la obra de otros sociólogos del ámbito anglosajón (Taylor, Sennett, etc.) , esta obra no se propone como un tratado de psicología –aunque se utilice las opiniones de muchos psicólogos–, sobre la identidad, sino sobre el individuo en las sociedades postradicionales y sus dificultades para convertirse en alguien dotado de una imagen propia de sí mismo.
Se estructura el discurso de Giddens acerca de la identidad en base a dos pilares fundamentales: 1) que la construcción identitaria se basa en un proyecto reflejo (es decir, fruto de una reflexión por la que el individuo se propone unas metas y unos fines); 2) que ese proyecto reflejo debería poder ser structurado, a su vez, como una crónica personal de la vida, en la que se perciban los puntos principales de una planificación reflexiva.
Varios son, según Giddens, los obstáculos con que se encuentra el individuo moderno a la hora de planificar su vida según un proyecto reflejo. Todos los saberes, que parecían inamovibles en las sociedades premodernas, son constantemente sometidos a revisión por la ciencia contamporánea; nada es seguro, puesto que susceptible de ser derribado por nuevas convicciones que cambien la perspectiva y el sentido moral de los individuos, sin asideros seguros a los que aferrarse. De ahí que la duda provoque una construcción constante de la identidad.
Por una parte, la duda ha reemplazado a las convicciones que aportaba el antiguo régimen, patriarcal y tradicional. Los ritos de paso, que antaño dotaban de un foco de solidaridad y pertenencia del individuo a la comunidad, han desaparecido casi por completo en la sociedad moderna. La religión, en su inmensa mayoría, ha perdido el poder moral que tuviera en otro tiempo. Por último, el declive de la familia patriarcal, o de la familia a secas, hace que el individuo se las tenga que ver consigo mismo a la hora de construir su identidad personal.
Amén de estos importantes obstáculos, la sociedad moderna conduce, mediante la mercantilización de los objetos, al narcisismo del individuo, quien termina por encontrar únicamente en sí mismo las fuentes de su definición personal. Esto, sin embargo, puede contribuir a que el individuo albergue sentimientos de omnipotencia y de grandeza totalmente opuestos, según Giddens (que se apoya en Lasch) a la construcción de una vida armónica con la sociedad en que se inscribe. "El narcisismo –señala Giddens– es una preocupación por el yo que impide al individuo establecer límites válidos entre el yo y los mundos externos. El narcisismo relaciona los sucesos exteriores con las necesidades y deseos del yo, preguntándose sólo 'qué significa eso para mí'" (p. 216). De esa manera, el narcisista alberga difícilmente sentimientos de empatía y solidaridad con el mundo que le rodea, centrado como está en una constante búsqueda personal.
Otra consecuencia del declive de la sociedad tradicional es que la vergüenza (en su sentido psicológico) ha sustituido a la culpa. Esta última era el corifeo negativo. Mientras la vergüenza depende de sentimientos de insuficiencia personal, debiéndose entender en relación con la integridad del yo, la culpa deriva de sentimientos de haber obrado mal (p. 88). En ausencia de un código moral fijo e inamovible, sólo el propio código, el proyecto reflejo del individuo marca la norma; de ahí que sea precisamente la insuficiencia personal a la hora de cumplir con los propios propósitos vitales la que sea fuente de malestar. Su cometido será tanto más importante en la personalidad adulta cuanto más internamente referencial sea la identidad del yo.
Interesante y denso, este título de Giddens intenta huir de todo dogmatismo normativo, como no podía ser de otra manera en alguien que cree en la constante evolución de una sociedad moderna como la nuestra.

sábado, 22 de diciembre de 2007

ANTHONY GIDDENS. La transformación de la intimidad. Sexualidad, amor y erotismo en las sociedades modernas

GIDDENS, Anthony (1992), La Transformación de la intimidad. Sexualidad, amor y erotismo en las sociedades modernas, trad. de Benito Herrero Amaro, Cátedra, Madrid, 1998.
Anthony Giddens (1938) es conocido mundialmente como el teórico de la Tercera Vía del socialismo europeo, tan del agrado del premier británico Tony Blair. No obstante, Giddens es un reputado sociólogo, director de la prestigiosa London School of Echonomics, autor de varias obras de obligada referencia –como la celebrada Modernidad e identidad del yo.
En esta que reseñamos, Giddens avisa desde el principio que sus propuestas y argumentos han sido expuestos en un lenguaje llano fuera de todo cientifismo que pudiera alejar a la inmensa mayoría de su lectura. No en vano, La Transformación de la intimidad pretende tratar cuestiones del interés de cualquier individuo de la sociedad de finales del siglo XX –que es cuando fue escrito.
Categoriza el sociólogo británico las relaciones de pareja en varios grupos: amor pasión, amor romántico, sexualidad plástica, relación pura, relación confluente..., dependiendo del nivel de compromiso, de fijación y/o de intereses de los dos miembros. Caracteriza como la más fecuente, o propia de nuestra contemporaneidad, la confluente, en la que la pareja es consciente de que su unión durará tanto como los intereses que hayan llevado al uno hacia el otro; su futuro es incierto y, por lo tanto, puede causar cierto desasosiego en el individuo.
Habla Giddens de Foucault y del carácter novedoso de su pensamiento (sobre todo en lo referente a su obra La Historia de la sexualidad, de la que el británico extrae algunos pasajes referidos a los siglos XIX y XX). En otro capítulo se detiene en el psicoanálisis, especialmente en su vertiente de relaciones objetuales. Más adelante habla de la visión que sobre las relaciones humanas y, en especial, sobre el sexo que tenían algunos miembros de la Escuela de Frankfurt: Reich y Marcuse, sobre todo.
Mis intereses personales me han llevado a indagar por los planteamientos que hace Giddens en torno a la identidad del individuo. Coincide el sociólogo británico con Richard Sennet (La Corrosión del carácter) en la función crucial de la narración para el establecimiento de la identidad personal: "el proyecto reflexivo del ego implica una reconstrucción emocional del pasado para proyectar una narrativa coherente hacia el futuro" (p.62). En ese sentido, comenta Giddens que el hombre contemporáneo es incapaz, mayormente, de crear esa narración que les dotaría plenamente de una identidad, pues esta, en su variante masculina, se centra en una "pulsión a la autosuficiencia" que produce un handicap emocional mutilador. Esa narración debería configurarse en base a la privación del amor original de la madre (p.110), principal motivo, según el psicoanálisis de, por ejemplo, Nancy Chodorow (La Reproducción de la maternidad), de la incapacidad emocional masculina.
Es claramente esta Transformación de la intimidad una obra de divulgación, por su búsqueda de la llaneza expresiva; atesora sin embargo buenas dosis del pensamiento del importante sociólogo británico.
NOTA.- Recomiendo el contraste no sólo con el comentario a esta entrada, sino el análisis comparado que se realiza en http://entrezenygen.blogspot.com/2008/01/literatura-de-autoayuda-la.html; en el que el autor revela su fobia hacia todo lo que pueda sonar a "intelectual de izquierdas".